Introducción El Tracoma es una conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Contagiosa en su etapa temprana, se transmite por contacto directo con la persona infectada -frecuentemente, de niño a niño y de niño a madre -e incluso con algunos objetos que contengan las secreciones del enfermo (ciertas moscas que llegan a alimentarse de estas secreciones también pueden transmitirlo). Los síntomas del Tracoma (palabra que viene del término griego que significa áspero) son irritación ocular, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, enrojecimiento de los ojos y secreciones (no lagañas). Su tratamiento es sencillo y eficaz. Sin embargo, si no se aplica oportuna y adecuadamente, el Tracoma puede volverse crónico y producir ceguera, aunque las consecuencias no sean evidentes hasta la adolescencia o madurez del paciente. La acción mecánica de las pestañas sobre la córnea es lo que produce la ceguera. Al principio, la enfermedad ataca la conjuntiva y más tarde la córnea. Comienza lentamente como una conjuntivitis. Años después de padecer esta infección de manera constante se forman numerosas cicatrices en la parte interna del párpado -precisamente la conjuntiva-, que hacen que pierda su anatomía natural y que invierta su curvatura, junto con las pestañas, hacia el interior del ojo. En esta etapa, cada parpadeo es una auténtica agresión a la córnea; las pestañas empiezan a rasparla, causándole lesiones muy pequeñas que al cicatrizar forman opacidades irreversibles. Si en esta etapa de la enfermedad no se aplica tratamiento, el enfermo queda ciego. Si se inicia oportunamente, el tratamiento con el antibiótico azitromicina (azitromicina como medicamento de primera elección), pueden evitarse las complicaciones a medio y largo plazo. En etapas tempranas de la enfermedad, una sola dosis podría ser suficiente para curarla, pero en general suelen ser necesarias dos. Si el tratamiento no se acompaña de higiene personal incluyendo el lavado de cara con agua y jabón, la enfermedad puede persistir o regresar. En teoría, una sola dosis de azitromicina negativiza al paciente, pero si no se trata a todos los habitantes de una localidad determinada, si se deja sin tratamiento a un infectado y éste vive en hacinamiento, el problema puede resurgir. |