VIGILANCIA, PREVENCIÓN Y CONTROL DE ENFERMEDADES 1.1. Vigilancia, prevención y control de enfermedades infecciosas La mortalidad por enfermedades diarreicas y por enfermedades respiratorias agudas, cuya media nacional se ha reducido sostenidamente desde hace más de una década, es 2.4 y 1.7 veces más alta en los menores de 5 años del área rural con respecto a la urbana. Asimismo, las diferencias en morbilidad por enfermedades infecciosas son notables entre los Estados, tan solo Sinaloa, Sonora y Veracruz concentran cerca del 80% de los casos de dengue, mientras que en Chiapas ocurrió el 50% de los casos de malaria, es el único con tracoma, comparte la presencia de Oncocercosis con Oaxaca y también acumula el mayor número de casos de Chagas y Leishmaniasis del país. La malaria persiste en focos endémicos en 11 estados del país (Chihuahua, Sinaloa, Durango, Sonora, Nayarit, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo y Tabasco), con prevalencias más elevadas en los estados del sureste del país. En los últimos años se reemplazó el uso del DDT para el control del vector por acciones saneamiento con participación de la comunidad, logrando en el 2003 la cifra más baja de casos de paludismo por Plasmodiun vivax (3,819) y la menor tasa de incidencia (3,8 por 100 mil habitantes); experiencia que se está extendiendo a Centroamérica con apoyos financieros del PNUMA/GEF, la coordinación técnica de la SSA de México y ejecutado por la OPS y los gobiernos de los países de la Subregión. Junto con estos problemas, se debe mantener una vigilancia activa de otros riesgos y enfermedades infecciosas potencialmente transmisibles a través de las fronteras y los contactos internacionales. El Virus del Oeste del Nilo (VON), la fiebre aftosa, la fiebre amarilla y el sarampión son algunas de las enfermedades que han obligado en los últimos años a que varias Secretarías de Estado (SAGARPA, SSA y SEMARNAT) implementen operativos de vigilancia animal y humana, con atención, prevención y control de riesgos para la transmisión de estas enfermedades. La tuberculosis pulmonar ha disminuido paulatinamente en los últimos años hasta alcanzar en el 2003 una tasa de 20,3 casos nuevos por 100 mil habitantes mayores de 15 años, con variaciones notables en los estados. En Guanajuato la incidencia de casos es casi 10 veces más baja que en Baja California, siendo este último estado junto con Chiapas, Guerrero y Tamaulipas los que cuentan con una tasa superior a 40 casos nuevos de TB por cada 100 mil habitantes de 15 o más años de edad. La cobertura con el Tratamiento Acortado Estrictamente Supervisado (TAES) alcanzó el 86% ese año y la mortalidad de todas las formas disminuyó de 7 por 100 mil en 1990 a 2.2 en 2003. Uno de cada cuatro casos está asociado a diabetes, desnutrición o VIH-SIDA. Desde el inicio de la epidemia de VIH-SIDA hasta el 30 de junio de 2004, en México se han registrado 76,311 casos, pero se calcula que existen alrededor de 160 mil personas infectadas por el VIH, de las cuales la gran mayoría corresponde al grupo de hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH). El 84.3% del total de casos acumulados de SIDA corresponden a hombres y el 15.7% a mujeres, estableciéndose una relación hombre-mujer de 5 a 1, la cual se incrementa a 8 a 1 cuando se analizan únicamente los casos acumulados por transmisión sexual. La prevalencia de la infección en jóvenes de 15 a 24 años comenzó a disminuir a partir del 2001 y se observa un incremento en las mujeres y los usuarios de drogas intravenosas (UDI). Otros grupos vulnerables son los migrantes, las trabajadoras sexuales, además de los hombres que tienen sexo con otros hombres, existiendo actualmente cobertura universal de tratamiento con antirretrovirales a los enfermos. Varias instituciones de salud de México (INSP, CENSIDA y FUNSALUD) desarrollan iniciativas y proyectos de capacitación, estudio y mejoras en el acceso al tratamiento para enfermos de Centroamérica y el Caribe, que han permitido compartir experiencias entre los países y movilizar recursos de fuentes externas. Líneas de acción de la cooperación técnica: 1.1.1. Facilitar la integración de México a iniciativas regionales y globales, facilitando el flujo de información epidemiológica entre países, promoviendo que los logros del sistema nacional de salud se conozcan y se aprovechen por otros países y organismos de cooperación. 1.1.2. Fortalecer las capacidades nacionales de prevención, control, eliminación o erradicación de enfermedades infecciosas mediante capacitación, asesoría, evaluación e investigación, y en los casos que se solicite, con acciones inmediatas frente a situaciones de contingencia. 1.1.3. Articular esfuerzos y movilizar recursos de CT en la lucha contra el VIH/SIDA la Tuberculosis y la Malaria. 1.1.4. Promover esfuerzos de colaboración en la implementación del proyecto regional del control del vector de la malaria sin uso de DDT, en coordinación con los gobiernos de los países centroamericanos y otros socios internacionales de esta iniciativa. Principales contrapartes: La OPS/OMS promueve y facilita que se comparta información sanitaria y experiencias entre países, considerando que el amplio movimiento de personas y mercancías que caracteriza los procesos de globalización económica ha diluido notablemente la distinción entre problemas nacionales e internacionales de salud. La generación y apropiación por los países de bienes públicos nacionales, regionales y globales, como son: normas de atención y de regulación sanitaria, sistemas de información, etc., es tarea relevante, siendo múltiples los actores con quienes se requiere trabajar. En México, la lista de actores en el campo de las enfermedades infecciosas es extensa e incluye, además de la SSA federal, a las instituciones de seguridad social; varios institutos de investigación de la SSA; las Secretarías Estatales de Salud; otras Secretarías de gobierno, principalmente SAGARPA, SEMARNAT y SE; Comisiones nacionales e interpaíses creadas en el marco del acuerdos comerciales y entre gobiernos; otras agencias y organizaciones del Sistema de Naciones Unidas y de países donantes, así como instituciones financieras internacionales. 1.2. Vigilancia, prevención y control de enfermedades prevenibles por vacunación Las enfermedades prevenibles por vacunación (EPVs) pueden representan una carga social importante, pudiendo algunas de ellas ser causa importante de muerte o de años de vida afectados con discapacidad. En México el Programa Nacional de Inmunizaciones se estableció en el año de 1973, evolucionando en la década de los años noventa hacia un Programa de Vacunación Universal para los menores de 5 años, con hitos importantes de su desarrollo en 1997, al integrarse con otras actividades en lo que se denominó Programa de Atención a la Salud del Niño, y en el año 2000 al constituirse el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA), cuyas acciones abarcan a la población menor de 10 años. La tendencia de las EPVs en México durante la última década ha sido descendente. El último caso de poliomielitis ocurrió en 1990, de difteria en 1991 y no se reportan defunciones por sarampión desde 1995, registrándose brotes de esta última enfermedad en la ciudad de México en 2003 y 2004 asociados a la introducción de una cepa del genotipo H1, afectando inicialmente a los menores de un año y los adultos de 25 a 29, mudando al grupo de 15 a 29 años en 2004. Para controlar estos brotes se realizaron vacunaciones masivas de adolescentes y adultos jóvenes con vacuna SR, con el valor agregado de avanzar en la eliminación de la rubéola y del síndrome de rubéola congénita. El sistema de salud mexicano tiene uno de los esquemas más amplios de vacunación del continente, al considerar la prevención de 11 enfermedades. El más reciente desarrollo fue incorporar la vacuna contra la influenza a menores de 5 años y los mayores de 65 años de edad en 2004, y para 2005 se contempla iniciar la vacunación contra rotavirus. En la aplicación de todos los biológicos se alcanzan coberturas superiores al 90% en los menores de un año y cercanas al 100% antes de cumplir los 5 años de edad. La cobertura con esquemas completos al año de edad en 2003 fue de 95.3%, con excepción del estado de México y el Distrito Federal que no alcanzaron el 90%, mientras que en niños de 1-4 años se logró el 97,9%, con un comportamiento bastante homogéneo en todos los estados. Como estrategia de trabajo, las instituciones de salud desarrollan anualmente tres actividades intensivas: las Semanas Nacionales de Salud, que en conjunto con la vacunación realizada rutinariamente en las unidades de salud, han permitido alcanzar altas coberturas de vacunación contra las EPVs. Se mantiene un registro nacional actualizado de niños y los biológicos que han recibidos, así como existe un uso extendido de cartillas individuales donde se registran los datos de vacunación. Líneas de acción de la cooperación técnica: 1.2.1. Apoyar las políticas y estrategias nacionales en inmunizaciones, vinculándolas a iniciativas regionales y globales. 1.2.2. Compartir con las autoridades información relevante sobre elaboración y aplicación de nuevas vacunas y apoyar esfuerzos nacionales de producción de biológicos, mediante la difusión de material científico y técnico, el financiamiento de estudios de base y el fortalecimiento de la regulación sanitaria. 1.2.3. Proporcionar Cooperación Técnica a la Autoridad Reguladora Nacional para garantizar el Registro Adecuado de los productos biológicos que se introduzcan al país, en términos de Calidad, Seguridad y Eficacia. 1.2.4. Facilitar que las experiencias mexicanas y las capacidades técnicas de sus instituciones se compartan con otros países. Principales contrapartes: La lista de instituciones vinculadas a la CT de la OPS/OMS en el campo de las EPVs es extensa, dado que todas las instituciones públicas, en sus diferentes niveles administrativos, tienen participación en las campañas de vacunación; pero las tareas de CT en inmunizaciones tienen su referente privilegiado de interacción con la SSA, particularmente con el CENSIA, la DGE y el INDRE. En los temas de producción de biológicos y la regulación de su producción y circulación en el país, la cooperación se concentrará con la COFEPRIS, continuando los esfuerzos que se vienen realizando desde 2004 para el fortalecimiento de las funciones básicas de la autoridad regulatoria nacional incluyendo el registro de vacunas y mejorar las capacidades de evaluación de la calidad, así como con el INSP y el CENSIA en las tareas de investigación. 1.3. Vigilancia, prevención y control de enfermedades no transmisibles (diabetes, hipertensión y cáncer) Las transiciones demográfica y epidemiológica del país ha aumentado la esperanza de vida al nacer de la población mexicana, que se estima continuará elevándose hasta llegar a 79.2 años para el 2025, con un importante crecimiento del número de adultos mayores que se asociará al aumento de las enfermedades crónico degenerativas, particularmente de la diabetes mellitus, lo que incrementará los costos de la atención médica. En la población mexicana de 20 a 69 años la prevalencia de diabetes para el 2000 fue de 10.75%. La mortalidad por diabetes ha mostrado un incremento sostenido durante las últimas décadas, ocupando en los últimos años el primer lugar como causa de muerte, al tiempo que es el motivo más frecuente de amputación de miembros inferiores de origen no traumático y ocasiona complicaciones a los pacientes como retinopatía e insuficiencia renal. Los estilos de vida y los patrones de alimentación que prevalecen entre la población mexicana favorecen una epidemia de obesidad vinculada a esta enfermedad. Frente a este problema de salud, el país actualizó la NOM SSA-015-2000 para la Prevención, Tratamiento y Control de la Diabetes que define las acciones preventivas a realizar por los sectores público, social y privado, así como procedimientos para su detección, diagnóstico, tratamiento y control. Se conoce que las instituciones de salud en varias regiones del país instrumentan iniciativas y proyectos innovadores de atención y seguimiento a los pacientes diabéticos, que generalmente no rebasan el ámbito local, careciendo la mayor parte de las veces de una rigurosa evaluación que oriente sobre la conveniencia de ampliar la experiencia. Por tal motivo el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud en colaboración con instituciones públicas y privadas ha desarrollado diversas estrategias de investigación, comunicación social y educativa a fin de que la población perciba mejor el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles”. Dentro de las estrategias destacan: La medición de la cintura una estrategia de prevención: Investigaciones mexicanas señalaron que la circunferencia de cintura >90 cm tanto en hombres como mujeres es un indicador que predice riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 e hipertensión arterial, entre otras patologías, lo cual coincide con otros estudios internacionales. La talla baja, es un predictor de riesgo de padecer diabetes, presión alta e hipercolesterolemia: Las personas de baja estatura, es decir, hombres que miden 1.60 metros y mujeres de 1.50 tienen más riesgo a desarrollar una enfermedad cardiovascular. Cruzada Nacional contra el colesterol: La Secretaría de Salud conjuntamente con Sociedades Médicas apoyan la Cruzada Nacional contra el colesterol, a fin de realizar detecciones a personas que ignoran si tienen alterado el colesterol y prevenir Enfermedades Cardiovasculares en México. El Proyecto DELTA México: DELTA es un proyecto que combina educación en diabetes para médicos y para pacientes. Con DELTA se pretende capacitar a más de 6 mil médicos generales en torno a la educación en diabetes, y así podrán ofrecer a sus pacientes la orientación necesaria y los dirigirán por el camino del “autocontrol”. La Re-Encuesta Nacional de Hipertensión Arterial (RENAHTA) representa un estudio mexicano de vanguardia en Salud Pública que será un parte-aguas en el tratamiento de las Enfermedades Crónico No Transmisibles como la hipertensión arterial. Es resultado de la información obtenida de 15 mil pacientes con hipertensión arterial una parte estudiada desde el año 2000 y que fueron seguidos durante cuatro años. Líneas de acción de la cooperación técnica: 1.3.1. Apoyar la implementación de políticas y estrategias nacionales, facilitando a los especialistas de México el acceso al conocimiento de proyectos innovadores en este campo, la articulación del país con iniciativas internacionales y colaborando con el desarrollo de investigaciones y estudios relacionados con las enfermedades no transmisibles y sus principales factores de riesgo, especialmente la diabetes mellitas, hipertensión arterial y algunos tipos de cáncer. 1.3.2. Promover la participación del País en el análisis de información relevante sobre nuevas tecnologías, iniciativas y estrategias que contribuyan a mejorar la vigilancia y monitoreo, el manejo, la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y sus principales factores de riesgo. Principales contrapartes: Las alianzas centrales para desarrollar la cooperación de OPS/OMS desde la perspectiva planeada son las instituciones públicas de salud y los institutos de investigación, particularmente el ICMNSZ y el INSP. |